
Obtener una corteza perfecta: por qué son importantes los tubos infrarrojos de 1500W
Si alguna vez has pasado una noche luchando con un horno para pizza, sabes lo difícil que es lograr ese color dorado y esa textura perfecta en la corteza. Es un equilibrio delicado. Incluso un pequeño descenso de temperatura puede hacer que la pizza quede con un aspecto lamentable.
Por eso utilizamos tubos infrarrojos de 1500W. Nos permiten tener el control necesario.
Calor que llega al instante
Con la cocción convencional, uno tiene que esperar a que el aire se caliente, y luego a que ese aire caliente la masa. Es un proceso lento.
Estos tubos son diferentes: emiten radiación de ondas cortas directamente sobre la masa. Es casi instantáneo. Puedes ajustar la temperatura en cualquier momento, sin necesidad de adivinar. Además, no hay riesgo de que la parte inferior de la pizza se queme, ya que el horno se enfría rápidamente.
Diseñados para resistir altas temperaturas
Estos tubos están hechos de cuarzo de alta pureza. ¿Por qué? Porque el calentamiento y enfriamiento rápidos suelen causar grietas en el vidrio. El cuarzo, en cambio, resiste bien esos shocks térmicos.
También nos aseguramos de que la potencia de 1500W permanezca constante. No hay nada peor que tener que ajustar constantemente los controladores PID debido al desgaste de los elementos calefactores. Además, utilizamos conectores industriales estándar, lo que permite instalarlos fácilmente en casi todos los hornos comerciales.
Un consejo importante
No basta con simplemente colocar estos tubos en el horno. Una potencia de 1500W en un tubo pequeño genera una cantidad enorme de calor concentrado. Si el cuerpo del horno no está diseñado para soportar tal carga, es posible que se deforme. También es recomendable utilizar termopares de alta precisión. Si el sensor no funciona bien, el tubo seguirá generando calor mucho después de haber alcanzado la temperatura deseada.
Mantén los cables bien ajustados y los sensores cerca de la superficie de cocción. Ese es el secreto para mantener una precisión de un grado.